9.11.12

KRISTINA NO VENDRÁ A LA CUMBRE DE CÁDIZ

 

Una multitudinaria protesta contra una posible reforma de la Constitución y la mala salud de la economía argentina retienen a Cristina Fernández en Buenos Aires
 
Concurrencia masiva en la capital argentina de Buenos Aires dónde miles de personas se han movilizado dentro del denominado 8N, una protesta convocada a través de las redes sociales contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Una concentración que reedita el éxito de la marcha del pasado 13 de septiembre, cuando los manifestantes protestaron contra la inseguridad, las restricciones al uso del dólar y la intención de reformar la constitución en beneficio del oficialismo, que ha llegado a unir a la oposición para impedir que Cristina Fernández se perpetue durante un tercer mandato.
Aunque aún no se han divulgado cifras, el seguimiento ha desbordado las expectativas de los partidarios de esta marcha, que se ha repetido en diferentes puntos del país e incluso ante la embajada argentina en Nueva York, dónde se han reunido cerca de 350 personas.
No obstante, la manifestación más numerosa se ha dejado sentir en la emblemática Plaza del Obelisco de Buenos Aires, dónde a pocos metros, en la residencia de Olivos, la presidenta Cristina Fernández despachaba reuniones.
A su paso por la avenida nueve de julio, los manifestantes dejaban su huella en forma de papeletas bajo el lema "8N: Yo me movilizo en defensa de nuestras libertades y derechos consagrados en nuestra Constitución Nacional". 
 
Les acompañaban el rastro de pancartas con consignas como "sí a la democracia, no a la re-re (en alusión a la posible reelección de Fernández en 2015)"; "Basta de inseguridad, corrupción"; "No soy su enemigo, sólo pienso distinto"; "Libertad sin aprietes"; "La Korrupción mata" o "Basta de inseguridad, personal y jurídica".
Sin duda, ha destacado la bandera argentina de 200 metros de largo con el lema "Basta ya de muerte".A su paso, los bocinazos de un tráfico completamente interrumpido en varios puntos de la ciudad y entre el caos, una furgoneta armada con un potente equipo de megafonía, la de Humberto Bonanata, ex dirigente radical y gerente del grupo informativo Notiar.
"El vehículo lo he financiado yo a nivel particular", insistía mientras negaba cualquier vínculo político con la marcha. A pocos metros, un camión de la agrupación Solano-Lima, vinculada a la conservadora Propuesta Republicana del alcalde de la capital, Mauricio Macri, repartía miles de camisetas con el eslogan "8N, Yo estuve".
"Somos de la Solano pero venimos de forma individual", comentaba la joven Paula.
"Todos juntos por La Libertad", "basta de odio, lo único que queremos es libertad y paz. Este es un país católico, no de corruptos", clamaba una manifestante mientras los vendedores ambulantes hacían su agosto con banderas, refrescos. Incluso las azoteas han estado en venta. Los porteros han llegado a pedir a periodistas y curiosos hasta 100 pesos por persona (unos 21 dólares) por una vista privilegiada de la movilización.
Las protestas contra Cristina Fernández tienen lugar al tiempo que los médicos recomiendan a la presidenta de Argentina que cancele su viaje para asistir a la XXII Cumbre Iberoamericana los próximos días 16 y 17 de noviembre en Cádiz.
Quieren evitar un "esfuerzo adicional" en la agenda de la mandataria, que la semana pasada sufrió un cuadro de hipotensión, al igual que en otras ocasiones durante el último año.
En un comunicado, los médicos indican que su asistencia "implicaría la realización de alrededor de 40 horas de vuelo, para una permanencia en Cádiz de sólo 36 horas, junto al padecimiento del jet lag por la diferencia horaria existente entre Argentina y España".