26.5.12

La indignidad socialista con el Campo de Gibraltar




Resulta evidente que el nuevo Primer Ministro de Gibraltar, el socialista Fabián Picardo, pensaba que el gobierno de Mariano Rajoy estaba en asuntos más importantes y urgentes que se limitaría a reducir a conflicto marginal y territorial el inaceptable acoso que los pescadores del Campo de Gibraltar vienen sufriendo por parte de patrulleras gibraltareñas en aguas jurisdiccionales españolas. La colonia británica es uno de los dieciséis integrantes de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas bajo supervisión de su Comité de Descolonización. 
Anguila, Bermudas, Guam, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Montserrat, Nueva Caledonia, Pitcairn, Sahara Occidental, Samoa Americana, Isla Santa Elena y Tokelau son, junto con Gibraltar, arcaicas reliquias del proceso de descolonización del siglo pasado que aún se encuentran pendiente de resolución por parte de unas Naciones Unidas que vienen demostrando en éste como en otros muchos asuntos, su demostrada inoperancia.
Gibraltar ha visto reconocido en los últimos años durante el gobierno de Zapatero y de su ministro Moratinos, más derechos de soberanía que en los 299 años desde su cesión a la corona británica.
En esa política del "buenísmo" que instauró Zapatero en el septenio catastrófico (2004-20011), los gibraltareños se han sentado con el gobierno español y británico en igualdad de condiciones haciendo una grave renuncia a nuestros derechos históricos y reivindicaciones de soberanía al que ningún gobierno se había atrevido antes.
No se trata de un simple conflicto diplomático, se trata de la defensa de los intereses de unos trabajadores campogibraltareños que no deben ser utilizados como meros instrumentos para evidenciar el malestar del nuevo gobierno socialista de Fabián Picardo por el cambio de situación en la que el gobierno de Mariano Rajoy ha puesto a Gibraltar en la mesa de negociación del conflicto.
Lo que resulta indignante es comprobar cómo el Partido Socialista, por medio de la alcaldesa de La Línea, no pierde una oportunidad para situarse enfrente de los intereses del Estado y de los pescadores españoles y apoyar los espúrios intereses de Gibraltar.