10.11.11

La primera sesión de control del gobierno

Con la perspectiva de un par de días, las conclusiones que podemos sacar del pasado debate entre los candidatos de los únicos partidos que pueden ganar las próximas elecciones generales del día 20, es de una clara victoria de Mariano Rajoy al que todos, incluido la mayoría de los votantes socialistas ya lo ven como el próximo Presidente del Gobierno.
Pero el candidato socialista, pese al grave error de considerar el debate como su primera ocasión de hacer la sesión de control parlamentaria como líder de la oposición, consiguió dar la sensación entre su electorado de poder ejercer un liderazgo entre las filas socialistas tras el desastre que ha supuesto los años de desgobierno de Zapatero para los españoles y para los socialistas.
Si finalmente las encuestas no acertaran y Rubalcaba lograra unos resultados dignos que les llevase a lograr un grupo parlamentario superior a los 120 diputados (cosa que antes de las elecciones parecía imposible), consolidaría su posición en el seno del Partido Socialista huérfano un de líder que pueda afrontar los próximos años de travesía de un duro desierto.
Rubalcaba podría lograr el consenso interno para ser el próximo Secretario General en un congreso "de refundación" socialista, frustrando las aspiraciones de los Bono, Barrera y Chacón que hasta la fecha han mantenido una posición cómoda de esperar sentados el batacazo de Rubalcaba y su equipo.
Para Mariano Rajoy sería otro éxito inducido el que el rostro visible de la oposición sea el de un Rubalcaba fracasado y que tiene más muertos en el armario que el propio Felipe González y conseguiría una legislatura cómoda en lo parlamentario y podría así dedicar todos sus esfuerzos en la gestión de la crisis económica cuyo futuro parece más negro que el pasado que ya hemos sufrido.
Si se confirmaran los pésimos resultados para los socialistas tras el 20N y finalmente Javier Arenas, para los Idus de Marzo, logra arrebatar el último bastión socialista de Andalucía, al Partido Socialista no le cabría otra oportunidad que convocar un Congreso Extraordinario que abriría un incierto futuro para el centenario partido que fundara Pablo Iglesias.