14.3.09

EL FUTURO DE PUERTO REAL

La próxima semana se va a hacer público lo que desde hace unos días es un secreto a voces en Puerto Real: Ana Mosquera cede y va a apuntalar los próximos dos años al maltrecho equipo de gobierno que preside el ausente José Antonio Barroso. En ese mismo momento, en el que Pepe Barroso y Paco González Cabañas anuncien el paso de los siete concejales socialistas puertorrealeños al gobierno municipal, será el principio del final político de Ana Mosquera. Es muy posible que Ana Mosquera ya esté amortizada políticamente por su partido de cara a las próximas elecciones municipales, pero lo que ya se sabe de forma fehaciente en las filas socialistas es que los ciudadanos no le van a perdonar su traición a un electorado fiel e ilusionado que había visto en ella, un posible cambio a los treinta años de régimen barrosista en nuestra localidad. Puerto Real va a ser la moneda de cambio que Cabañas tiene que entregar a los comunistas por su reciente apoyo en la vergonzosa moción de censura de Chiclana de la Frontera, en la que los socialistas se jugaban mucho, muchísimo. Tapar las corruptelas urbanísticas destapadas por el cuatripartito presidido por Ernesto Marín, le va a permitir a José Antonio Barroso mantener el poder con un pacto en el que Cabañas le entrega la cabeza política de su rival y más importante alternativa en unas futuras elecciones del año 2011, Ana Mosquera. Es muy posible que el sustituto de la amortizada Mosquera ya esté entre nosotros: el joven abogado Pedro Romero. A partir de ahora, José Antonio Barroso va a tener la tranquilidad que necesita para afrontar en los próximos meses el importante juicio en la Audiencia Nacional, del que depende su futuro político y también el de Puerto Real. Amortizado el primer partido de la oposición, en lo que podemos considerar "la gran coalición", Barroso puede seguir ausente de la vida municipal puertorrealeña y dejar la gestión diaria a su fiel escudero, Antonio Noria. Bueno, muy fiel tampoco, ya que según me han comentado fuentes generalmente bien informadas ha sido Noria el que ha estado moviéndose en los últimos meses para provocar la estabilidad de un gobierno municipal que empezaba a estar "hasta la coronilla" de las ausencias del primer edil y diputado provincial, José Antonio Barroso.