4.12.08

ANTEQUERA, AÑO 0

En un día como hoy, hace ya treinta años, en toda Andalucía se produjo una histórica movilización popular con motivo de la reivindicación del derecho al autogobierno en los andaluces. El acto más significativo se produjo en la malagueña ciudad de Antequera en el que se celebró el primer Pleno de la Junta de Andalucía, dando lugar a una cascada de acontecimientos sociales y políticos que culminarían con la celebración del Referendum el 28 de febrero de 1980, aprobatorio de nuestra Autonomía. Desde entonces, y gracias a la labor de todos los andaluces y el impulso de todas las administraciones públicas, nuestra comunidad ha avanzado de forma espectacular, ofreciéndo unos niveles en nuestra calidad de vida no conocidos en la historia. También es cierto, y lo que resulta más grave es el hecho de que hace treinta años éramos la comunidad, junto con Extremadura, más atrasada de toda España y de gran parte de Europa (eran los tiempos de la Europa comunista y de la Guerra Fría). Pero seguimos siéndo la región europea que tras beneficiarnos éstas últimas décadas de una ingente inversión económica gracias a la solidaridad de otras regiones de España y de Europa, no hemos dejado de seguir entre las regiones más atrasadas y líderes en paro.
Los destinos de los andaluces han sido dirigidos en estas tres décadas únicamente por los sucesivos gobiernos socialistas que democráticamente han ostentado, y ocupado, todo el poder y hasta toda la sociedad andaluza, convirtiéndose en una especie de régimen axfisiante que impide una de las reglas básicas de la Democracia: la Alternancia.
Los andaluces que se levantaron hace treinta años contra un gobierno centralista que impedía el pleno desarrollo de la potencialidad de esta tierra maravillosa, y aún por descubrir, que se llama Andalucía, no podían pensar que décadas más tarde y con gran parte del camino ya andado, nos quedase por recorrer aún otro tramo de ese camino hacia la Democracia Plena: la posibilidad de un alternancia política que permitiera demostrar que otra forma de hacer política es posible, e incluso deseable para convertir defnitivamente a nuestra tierra en lo que se merece, el lugar más maravilloso del mundo para vivir.